La minería amenaza el patrimonio natural de México



El Gobierno mexicano otorga 22 concesiones para extraer plata en la tierra wixarika, una reserva protegida con gran variedad de especies endémicas. El proyecto puede contaminar los acuíferos y afectar a la salud de los residentes 
 



Manifestación de los wixaritari contra las concesiones de actividad extractiva



Reportaje:  Luz del Alba Belasko
 
Wirikuta es el origen del universo para los wixaritari. En las 140.211 hectáreas que componen esta región semidesértica del céntrico estado de San Luis Potosí hace cientos de años uno de los dioses wixaritari, el venado, elevó con sus cuernos el sol a los cielos para liberar al mundo de la noche eterna. Una oscuridad que podría volver de la mano de empresas mineras transnacionales. 


 

En 2009, el Gobierno mexicano otorgó 35 concesiones mineras a la empresa canadiense First Majestic a través de su filial mexicana Minera Real Bonanza para extraer la plata que subyace en la región, 22 de ellas en el lugar sagrado de este grupo étnico. "Traemos un dolor fuerte. El Estado está asesinando y secuestrando nuestro corazón, quieren acabarnos y asesinar a nuestra madre tierra, y por tanto nuestra tradición y nuestro pueblo", explica Santos de la Cruz, Consejero Regional Wixarika (wixaritari en singular). Y así se lo dijo al presidente Felipe Calderón el pasado octubre, cuando le entregó una carta en donde exige la cancelación de estas 22 concesiones mineras. La respuesta fue que sus peticiones serían turnadas a diversas dependencias federales: Ministerio de Interior, de Medio Ambiente, de Agricultura, la Dirección de Minas y la Comisión de Desarrollo Indígena. De momento, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el equivalente al Ministerio de Medio Ambiente, ha emitido un comunicado para anunciar que ellos no han registrado ninguna "solicitud de autorización ambiental", que en caso de que lo hagan actuarán "con el compromiso de proteger el patrimonio natural de la región", y que ello "coincide de esta forma con la demanda que la etnia wixarika plantea al Gobierno Federal para proteger sus lugares sagrados".




La región posee la mayor concentración de cactus del mundo
 

Desierto lleno de vida

Esta propia dependencia reconoce a Wirikuta como Área de Importancia para la Conservación de las Aves. Así, la región no sólo es uno de los catorce Sitios Sagrados Naturales reconocidos por la Unesco, sino que también es una reserva ecológica protegida por su alto valor ambiental. Supone sólo un 0,3% del desierto de Chihuahua, pero alberga una gran biodiversidad: la mitad de las poblaciones de flora endémica, el 60% de los mamíferos y el 80% de las aves, entre ellas el águila real que sufre peligro de extinción en la zona y que cuenta con cuatro nidos y tres parejas activas en esta región. De hecho, la propia Semarnat reconoce que la comunidad wixarika "ha ayudado a reportar avistamientos de esta especie en sus zonas de influencia".


Entre la flora endémica, la región presenta la máxima concentración de cactáceas (cactus) por metro cuadrado del mundo, la mayoría endémicas. Una de ellas es el jícuri o peyote, un cactus originario de Wirikuta famoso por sus efectos alucinógenos y que los wixaritari reconocen como una de sus deidades junto al maíz, el venado y el águila real. "Wirikuta es una isla de vegetación en medio del desierto, y allí se encuentra la huella más antigua del hombre en el continente americano", afirmó Humberto Fernández, director de Conservación Humana, en referencia a las pinturas rupestres presentes en la zona. 


"Allí se encuentra la huella humana más antigua de América", dice un experto


Apelación a la ONU

"El panorama es desolador, es una área protegida tanto por los gobiernos estatales como por el federal y sin embargo no tenemos ninguna política pública para protegerlo", subraya Eduardo Guzmán, juez de uno de los municipios de la región e integrante del Frente en Defensa de Wirikuta, que agrupa a los wixaritari y a mestizos ecologistas. Esta organización ha interpuesto un amparo ante la Justicia para cancelar las concesiones mineras, y ha llegado hasta la sede central de la ONU en Washington. De hecho, la ONU aseguró que atenderá su petición, pero, mientras tanto, se han presentado 30 proyectos mineros más para la región.


La extracción de minerales es la actividad industrial más contaminante en la actualidad. Sin embargo, el portavoz de Minera Real Bonanza, el ingeniero Juan Carlos González, asegura que se trata de una "minería moderna apegada a la ley federal mexicana y los estándares internacionales ambientales". González asegura que toda la explotación se hará subterráneamente para aprovechar las antiguas galerías y que el área máxima superficial que la empresa usará es de cien hectáreas. Pero entre los ecologistas hay desconfianza. "Sería mucho más barato indemnizar a las empresas privadas que asumir los costes ambientales y simbólicos. Aún es posible reforestar, llenar de vida la zona, restaurar los modelos agropastoriles y mineros que están agotados", agrega Guzmán.


El Gobierno reitera su "compromiso de proteger los recursos naturales"

 

Según los ecologistas, para extraer la plata de Wirikuta no sólo se arrancarían cien hectáreas de la cubierta vegetal, sino que las casi 6.000 hectáreas de subsuelo a explotar quedarían maltrechas de manera irreversible y se dejaría un paisaje inerte. Asimismo, la empresa reconoce que se usarían grandes cantidades de agua, 200 metros cúbicos para extraer mil toneladas de mineral diarias, que resultarían en 140 kilogramos de plata por día. En consecuencia, cada día la mina gastará 200.000 litros de agua, mientras que un campesino utiliza unos 30 litros. Es decir, la minera consume en un día la misma cantidad de agua que una persona en el entorno rural mexicano en 18 años. Además, los residuos químicos se filtran en el manto freático y contaminan los acuíferos y el suelo, que a la larga queda inutilizado para el cultivo. Esto es doblemente preocupante en una zona semidesértica como Wirikuta, que de hecho perdió su frondosidad a causa de las múltiples minas de plata que se instalaron en la región hace un par de siglos.

 

Además de su impacto ambiental, los problemas para la salud humana también se incrementan: gases, polvo en suspensión, ruidos y vibraciones de la maquinaria y explosiones pueden afectar a los habitantes próximos a estas minas, en forma de enfermedades respiratorias o del sistema nervioso. Minera Real Bonanza empezará los estudios de impacto ambiental este año que entra, pero ya ha previsto algunas medidas para paliar la contaminación derivada de la extracción de plata. De esta manera, según ha informado González, se prevé la construcción de varias plantas de tratamiento de aguas negras así como la instalación de una geomembrana que mantenga separados los residuos de la extracción, el jal, del entorno. Además la minera asegura que usarán reactivos químicos "biodegradables e inocuos para el ser humano". 


Los habitantes de Real de Catorce, el antiguo pueblo minero que encabeza la región, ven con buenos ojos la posibilidad de empleo que conllevan las nuevas minas. Cuando cerraron las antiguas la gran mayoría de su población tuvo que emigrar porque el campo se había vuelto estéril. Un estudio reciente de la Universidad de Guadalajara sobre la toxicidad de la zona diagnosticó que actualmente aún quedan altas concentraciones de metales pesados (plomo, mercurio y arsénico) en el suelo y subsuelo de las antiguas minas de plata, altamente nocivas para la salud.

El 36% del territorio mexicano está ya concesionado a empresas extractoras
 


Propuestas alternativas

Así las cosas, el Frente exige otro tipo de inversiones. Santos de la Cruz insta al Gobierno mexicano a que fomente "proyectos productivos u otro tipo de alternativas que realmente sirvan a los habitantes, sin sembrar enfermedades y anomalías como las mineras". En la misma carta al jefe del Ejecutivo, los wixaritari proponen convertir Wirikuta en un modelo de área protegida a nivel mundial, en la que sus pobladores participen de su restauración y florecimiento con trabajos dignos y respetuosos con el entorno.


"Queremos un área natural protegida a la altura de lo que se merece Wirikuta, con jardines botánicos, como un ejemplo natural de protección que garantice el bienestar y la vida de los pobladores locales. Están aprovechándose de la pobreza y la escasez", resume Guzmán. El Frente y los wixaritari siguen tratando de conseguir una audiencia con la Subsecretaría del Gobierno Federal, institución que debe aceptar o no sus peticiones por parte del Ejecutivo. 



Los indígenas quieren hacer de la zona un modelo de área protegida

 

Sin embargo, cabe recordar que la actividad minera está calificada como prioritaria en México para fomentar la inversión extranjera. La misma compañía canadiense First Majestic tiene otros tres planes de explotación minera en el resto de México. El 36% del territorio mexicano, una extensión más grande que España o Francia, está ya concesionado a empresas extractoras. El mismo presidente Calderón destacó este noviembre que la minería ya consolidó 12.000 millones de dólares de inversiones en sus cinco años de mandato, y que el país ha vuelto a convertirse en el principal productor de plata del mundo y el noveno de oro. "Hemos apoyado, con hechos, al sector minero, y hoy se encuentra en un excelente momento", concluyó el mandatario. 





 




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